Macri – Peña: la relación simbiótica que explica la continuidad del jefe de GabinetePolítica 

Macri – Peña: la relación simbiótica que explica la continuidad del jefe de Gabinete

por Ezequiel Spillman

Spots “espontáneos”: Marcos Peña los hizo Foto: cedoc

A meses de haber sido reelecto como jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri se enteró que un diario nacional estaba preparando una nota sobre su entonces secretario general, Marcos Peña. En ese entonces, pidió participar para poder llenarlo de elogios de todo tipo y color, como pocas veces suele hacer sobre sus funcionarios. No pocos se sorprendieron, en esos días, por sus halagos a su funcionario.

La anécdota permite ilustrar una mirada de la íntima y estrecha relación entre el presidente y su jefe de Gabinete, quien esta semana fue nuevamente ratificado por el jefe de Estado en su cargo a pesar de los pedidos – ruegos – inclementes de funcionarios, candidatos, dirigentes y empresarios para que lo aleje de la Casa Rosada por haber sido el estratega de la campaña nacional.

“Yo le doy mucho valor al equipo y creo que siempre hubo críticas sobre el jefe de Gabinete. Es una forma de criticar al Presidente sin hacerlo y yo lo asumo de esa manera”, respondió esta semana Macri en el auditorio del Grupo Clarín, uno de los grupos empresarios que más ha criticado a Peña.

“Hay que sostener a Marquitos, es un mártir, le pegan a Marcos para picarle a Mauricio”, le dijo Elisa Carrió ante más de 400 funcionarios en la reunión de gabinete ampliado. Hubo aplausos y risas a la vez. La diputada es hoy una de las más férreas defensores de Peña.

Cambios en el gabinete: quiénes son los funcionarios que podrían salir y sus posibles reemplazantes

Hacia adentro el presidente fue más enfático aún en su defensa absoluta a su jefe de ministros. De hecho, en Casa Rosada sobrevoló el rumor de que Peña había presentado la renuncia tras las PASO y Macri no se la quiso aceptar. “Para que se vaya Marcos tiene que renunciar varias veces y convencerlo a Mauricio que se tiene que ir”, lo grafica un dirigente histórico del PRO.

Es más: lejos de la autocrítica que supuso la crisis del año pasado cuando el presidente cambió su gabinete y desarmó el esquema de vicejefes de Gabinete debajo de Peña, volvió a sumar a la campaña al empresario Mario Quintana, quien había sido eyectado en septiembre pasado de la Casa Rosada.

Macri y Peña no son amigos. Tampoco es la típica relación de jefe-subordinado; ni la de empresario-empleado. Se trata de una simbiosis muy particular que expresa 17 años de trabajo conjunto y una forma de ejercer el poder.

“El vínculo es imposible explicarlo desde la política, es para un tratado de psicología más que para un analista político”, apunta ante PERFIL un funcionario que trabaja con ellos desde la Ciudad.

El presidente cree que le debe su llegada a la Casa Rosada y buena parte de su carrera política. Es su exégeta ideal. Lo llamó “el padre del PRO”. Y era su apuesta al futuro de la política, que hoy se ve nublada por las elecciones.

Desde 2002, cuando nacía Compromiso para el Cambio, Peña fue uno de los que, con apenas 24 años, apostó por el entonces candidato a jefe de Gobierno porteño. Otra historia: Juan Pablo Schiavi (preso por la tragedia de Once) era el jefe de esa campaña y quien daba órdenes en 2003 a ambos.

Una de las pocas derrotas que tuvo Peña se dio en 2015. Luego de repetir de manera incansable que solo trabajaba para que Macri sea presidente, presionó, incluso vía Jaime Durán Barba, para ser el candidato a vicepresidente. No pudo con la influencia decisiva de Nicolás Caputo, el empresario y mejor amigo de Macri, quien lo convenció para que elija a Gabriela Michetti para ese lugar.

Sin embargo, el argumento principal que utilizó Macri, en ese momento, es que no quería “perderlo” al su lado. Por ello lo erigió jefe de Gabinete y armó la estructura de dos controladores debajo de él (Quintana y Lopetegui) para que se ocupen de la gestión con ministros devaluados. Todo para que Peña sea el hombre más poderoso del Gobierno. Y lo consiguió.

Ya en 2016, cuando comenzaban a darse los primeros chispazos internos en Cambiemos, Emilio Monzó, el titular de la Cámara de Diputados, describía el vínculo con agudeza: “Macri ganó y, cuando asumió, le dio la llave de la Presidencia a Marcos Peña”. La centralidad absoluta que tuvo – y tiene – en materia electoral y de gestión, pero sobre todo en el área de comunicación y estrategia le dieron la razón. Acaso por ello, Macri siente, en su intimidad, que dejar ir a su jefe de Gabinete sea una “muestra de debilidad” o directamente el fin de su Presidencia.

Peña y Carrió: dos caras de insistir en el error

Quintana volvió a sumarse a la campaña

Como un ave Fénix empresarial, Mario Quintana, el ex dueño de Farmacity y del fondo Pegasus, volvió a sumarse orgánicamente a la campaña.


Si bien venía trabajando con Elisa Carrió (hasta la acompañó en varios viajes al interior), desde su salida abrupta en septiembre del año pasado –y luego de un viaje de varios meses por EE.UU.–, ahora se sumó a la “mesa de acción política” junto a Lilita y en la que están el jefe de Gabinete, Marcos Peña (a quien Quintana culpó de su salida), los gobernadores y varios ministros.

A pesar de ello, Quintana mantiene su bajo perfil. Pero animó una serie de retiros espirituales con funcionarios de alto rango de Nación, Ciudad y Provincia, donde llevó gurúes espirituales y se practicaba yoga. “Voy a colaborar donde me pida Mauricio”, suele repetir en la intimidad.

El empresario supo ser uno de los funcionarios más poderosos y hasta colocó gente de su confianza en el Gobierno, desde la AFIP y la Aduana, pasando por el Correo Argentino hasta Desarrollo Social.


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